Colores: CMYK, RGB, impresión digital y Offset

A la hora de plantearse la impresión comercial, existen muchos elementos a considerar. Y es que lejos de ser solo el último paso del proceso creativo, la impresión es también uno de los más importantes para asegurarnos que el contenido creado es representado tal y como queremos.

Con esto en cuenta, existen muchísimos factores a considerar, entre los que destaca sobre todo el esquema de colores, que variará mucho en función del sistema de impresión que utilizaremos. Ya hemos hablado previamente acerca de la impresión offset vs impresión digital pero hoy hablaremos acerca de la influencia del modelo de color (sea RGB ó CMYK) a la hora de determinar el formato de impresión. Y es que, si queremos evitar sorpresas desagradables a nivel cromático una vez que mandamos algo imprimir, es importante conocer un poco acerca de estos modelos y sobre todo consultar con la imprenta en caso de tener dudas.

El esquema RGB

Este esquema hace uso de tres colores; rojo, verde y azul. Utiliza combinaciones de estos tres colores para crear millones de colores y combinaciones. Concretamente, el abanico de colores del esquema RGB abarca nada menos que 16 millones de colores diferentes. Como crea colores en base a las combinaciones, se dice que es un esquema aditivo.

A día de hoy, este es el esquema que se utiliza para la reproducción de imágenes en pantallas (sea ordenadores, tablets, smartphones etc.) y típicamente es el formato que se utiliza cuando enviamos imágenes a la impresión digital. No obstante, dado el amplio abanico de colores que abarca este esquema, no es recomendable para la impresión Offset puesto que al utilizar esta última el esquema CMYK (con 64 mil tonalidades) puede darse el caso de que nos encontremos con aberraciones cromáticas importantes en la impresión.

El esquema CMYK

El esquema de colores CMYK, a diferencia del modelo RGB, utiliza una cuatriocomía de colores, compuesto por el Cyan, Magenta, Amarillo y negro. Esta cuatriocomía produce colores por sustracción y no por adición como en el modelo RGB. El esquema en cuestión se mezcla en porcentajes para conseguir distintos tonos, siendo 100% la adición completa de un color y 0% la ausencia completa de dicho color. Esto viene a decir que si una imagen tiene un 100% de color rojo, entonces la impresión se realizará íntegramente en este color.

El esquema CMYK es el preferente a la hora de realizar una impresión offset ya que es el que te ofrece la imagen más cercana a lo que obtendrás una vez que el material esté impreso.  Una opción que muchos manejan es la de crear y editar el contenido en modo RGB para visualizarlo correctamente en la pantalla y luego transformarlo al esquema CMYK para hacer las alteraciones correspondientes antes de llegar a la fase final de la impresión.

¿Entonces qué hago?

Ambos esquemas tienen sus ventajas y sus desventajas. En RGB se pueden reproducir muchísimos tonos más, aunque luego la conversión a CMYK no sea exacta. Con todo, lo importante es tener en cuenta que si vas a hacer una impresión offset, necesitarás usar el esquema CMYK, sea nativo ó tras realizar la conversión de RGB. Lo ideal, en cualquier caso, es consultar con la imprenta cuál es el formato que ellos manejan antes de tomar cualquier decisión ya que ellos serán los que estarán mejor capacitados para asesorarte y asegurarse así de que tu trabajo se imprima en la calidad que tenías prevista.

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